lunes, 2 de enero de 2012

FEMIGRA. FEMINISMO Y MIGRACIÓN. INTERVENCIÓN SOCIAL Y ACCIÓN POLÍTICA

CONGRESO INTERNACIONAL
FEMINISMO Y MIGRACIÓN
INTERVENCIÓN SOCIAL Y ACCIÓN POLÍTICA

Este Congreso Internacional abre un espacio de debate y reflexión en el que participan interventoras, investigadoras y activistas que presentan sus experiencias y análisis sobre las distintas formas de frontera (física, sociales, ideológicas,...) que se establecen en la actualidad. Un espacio que da la bienvenida a experiencias concretas, análisis teóricos y expresiones artísticas en el marco de una reflexión crítica sobre las formas actuales de abordar los procesos migratorios. Más información aquí y aquí.

domingo, 9 de octubre de 2011

CULTURA TRANS- Actividades por la despatologización trans- Octubre 2011

Hola a todxs!

Aquí compartimos la información de las actividades por la despatologización Trans que se celebrarán en el mes de Octubre en Barcelona. La información se puede consultar en:

http://barcelonatrans.wordpress.com/.

http://www.facebook.com/pages/Cultura-Trans/220455631347953


Lxs esperamos!

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Cultura Trans
Actividades por la despatologización trans- Octubre 2011
Más info en:
barcelonatrans.wordpress.com
stp2012.info

barcelonatrans@gmail.com

sábado, 7 de mayo de 2011

Žižek, Cuarón y el fin de la humanidad


“Estamos en el año 2027. La especie humana se ha vuelto infecunda y el habitante más joven de la Tierra, nacido hace dieciocho años, acaba de morir en Buenos Aires. El Reino Unido vive en estado permanente de emergencia: brigadas antiterroristas persiguen a inmigrantes ilegales, y el poder estatal controla a la población decreciente que vegeta en un hedonismo estéril.” Así narra el filósofo esloveno Slavoj Žižek el escenario en que discurre la película Children of Men (Niños del hombre), de Alfonso Cuarón. Apunta, además, que este escenario juega, atípicamente, un rol central en la historia. En contraste con la tradición cinematográfica hollywoodiense, donde el escenario sirve sólo como telón secundario, como parapeto para que el héroe realice su hazaña o para el feliz reencuentro de los amantes, el escenario que Cuarón nos ofrece puede leerse también como la tesis central del argumento, como la médula del problema que se plantea. El trasfondo de un Londres caótico, violento, policial, ingobernable. El nuevo apartheid mundial. La inmigración, el control de las fronteras, son la gran amenaza y la gran guerra en un contexto donde la especie humana no puede reproducirse más. Por el otro lado, la post-crisis de la sociedad del hiperconsumo y la cultura mediática. En palabras resumidas, nadie más vendrá a este mundo y quedan los restos de una especie beligerante y en decadencia social y cultural. Žižek se pregunta si ese escenario, que acompaña y da sentido a toda la trama, es algo más que una imagen apocalíptica de la ciencia ficción de la industria del entretenimiento. A lo mejor –piensa- ese hipotético escenario es también el telón de fondo de nuestras vidas: “¿No son acaso estos dos aspectos –la permisividad hedonista, además de las nuevas formas de apartheid social y control basados en el miedo– los que caracterizan a nuestras sociedades?”

Cuarón y Žižek coinciden en que la tiranía de nuestro tiempo ya no tiene el rostro del Gran Hermano, el gran aparato sombrío y burocrático, explícitamente autoritario. La tiranía de nuestro tiempo viene en envase mejorado, su presentación es sofisticada y sus maniobras plásticas y estilizadas. Cuarón dice que la tiranía del siglo XXI bien podría llamarse “democracia”. Y Žižek lo elabora: “esta es la razón por la que los gobernantes del mundo actual no son burócratas orwellianos totalitarios, grises y uniformados, sino administradores democráticos ilustrados y cultos, y cada uno o cada una con su propio ‘estilo de vida’”.

El filósofo usa el cine como un dispositivo de pensamiento. Explota la potencia visionaria que surge del contacto entre la ciencia y la ciencia ficción. El futuro que puede explicar el presente. “Niños del hombre no es, obviamente, una película sobre la esterilidad como problema biológico. La infertilidad de la que trata la película de Cuarón fue diagnosticada hace mucho por Friedrich Nietzsche, cuando percibió el modo en que la civilización occidental avanzaba en dirección al Último Hombre, una criatura apática, sin grandes pasiones o compromisos. Incapaz de soñar y cansado de la vida, no asume ningún riesgo y sólo busca lo cómodo y lo seguro, una manifestación de tolerancia hacia todos.” Pero esta tolerancia, valor pregonado en las sociedades occidentales neoliberales, cada vez más adquiere la forma de “condena de cualquier cercanía excesiva de otro ser humano real, con sus deseos, temores y placeres”. Tolerancia suele significar que “el otro es aceptable mientras su presencia no sea invasora, mientras el otro no sea realmente otro.”

A estas reflexiones nos invitan Žižek y Cuarón. A plantearnos el fin del mundo, la decadencia de la especie, como una cosa de hoy, como un síntoma de nuestro tiempo. Quienes crean y recrean estas ficciones están también discutiendo. Además de ocio, el cine es también un espejo. O, mejor dicho, una pizarra donde vamos escribiéndonos. Y ahora estamos ahí, en mitad de la escena, buscando desesperadamente la barquilla de nuestra supervivencia.

lunes, 21 de febrero de 2011

sábado, 19 de febrero de 2011

Transformación social como ciencia ficción



El CIDOB de Barcelona ha publicado recientemente el monográfico Cultura y Política ¿Hacia una democracia cultural?, donde se recogen las ponencias y conferencias presentadas en el III Training Seminar del Foro de Jóvenes Investigadores en Dinámicas Interculturales (FJIDI) de CIDOB, que tuvo lugar en Barcelona los días tres y cuatro de diciembre de 2009. Hemos participado en este foro presentando un trabajo en co-autoría titulado "Acción y transformación como ciencia... ficción". La publicación también se encuentra en formato digital aquí.

domingo, 6 de febrero de 2011

Túnez

"When courageous young people risk their lives to rise up against a supercorrupt authoritarian regime and actually succeed in deposing the president, one has to applaud. Whatever happens next, it was a good moment for humanity. The question always is, what comes next?"
Immanuel Wallerstein

sábado, 29 de enero de 2011

Singladura de un año nuevo

Con Fernando Zarco

Desperté al escuchar que el mar rumiaba cerca de mi puerta. Un atolondrado sentido de orientación temporal me sugirió que estaba en los preludios del alba. Un exhausto sentido de orientación espacial me recordó que estaba durmiendo en una choza diminuta de palma y madera, en las orillas de Golfo de Aqaba, sobre la arena. Salí de entre los mosquiteros, abrí la puerta y comprobé que el agua estaba golpeando el costado frontal de la choza: un tronco de palma tumbado que hacía las veces de muro exterior e inauguraba una breve estancia de arena que precedía la puerta de la pieza. Las olas, apresuradas e insistentes, pero relativamente débiles, reventaban sobre el tronco de palma. Parecía que la contención funcionaba y el cansancio me convenció de echarme a dormir de nuevo. Al cabo de un lapso inestimable, el rumor embarneció y al asomarme las olas ya estaban dando brincos sobre la valla y empezaban a inundar los alrededores. Por un momento pensé que el agua entraría a la choza para llevarse las pocas cosas que me quedaban, pero la corriente parecía respetar los contornos de la pieza. Decidí mantenerme vigilante y me instalé al lado de la puerta, en una breve antesala de arena cubierta por roídos tapices beduinos. Mientras hacía como que leía, miraba de reojo las olas que se atrevían a llegar cada vez más cerca. Despistadamente, con cara de disimulo, el mar se iba metiendo debajo de la choza, aislando el sombrero de palma, y yo le iba dejando porque contra todos los pronósticos no llegaba a mojar el interior de la guarida: salpicaba con furia pero los chorros nunca me alcanzaban, quedaban a unos centímetros de mis pies o de mi costado. Ante esta sobrada improbabilidad opté por no tomar cartas en el asunto hasta que el mar no se metiera conmigo. Pero pronto noté que el agua había rodeado completamente la choza y, aunque no la había inundado, la empezaba a desplazar disimuladamente sin removerla de la manta de arena sobre la que estaba puesta. Entonces asumí que aquel era el momento clímax de la creciente marea y que el mar no podría ir más allá de lo que ya estaba. Este pensamiento tranquilizó la alarma y me ayudó a concentrarme en la lectura. Después de un rato era evidente que la choza se había movido hacia las aguas o que éstas se habían salido más de la cuenta. Parecía entonces que la choza no estaba ya sobre la playa sino sobre el mar. Con todo, la superficie de la choza se encontraba mayoritariamente seca, con excepción de algunas salpicaduras que habían dejado las olas al estrellarse contra los bordes. La imagen era entonces la de una choza-barca iniciando su caminito de ultramar: zarpando, como quien dice. Me pregunté entonces qué extraños mecanismos hacían que la choza flotara en el mar en lugar de hundirse en éste, y también me pregunté si dicho fenómeno tenía que ver con algún artilugio de Nasreddin, el sudanés que me había rentado la cabaña y que se encargaba de construirlas y reconstruirlas cada tantas marejadas. Y estaba embelesado con la exploración de estos misterios, con la búsqueda de una explicación medianamente verosímil, cuando me descubrí a varios metros de la costa y navegando mar adentro en una choza que parecía tener rumbo propio, con las pocas cosas que me quedaban intactas y con una lectura matutina media avanzada. Había amanecido del todo, y en ese momento el mar parecía tan manso y el sol tan tibio que la preocupación se adormeció y las preguntas iniciales con respecto al fenómeno de flotación cedieron a una especia de contemplación deslumbrada: un abandono similar al que uno hace cuando deja de buscar explicaciones a los fenómenos fotosensibles que hacen que cielo parezca una manta escarlata cuando el sol se empieza a ocultar, y se entrega sin más a la contemplación de un atardecer encendido que seduce gaviotas y revive la nostalgia por unas piernas danzarinas o por una cabellera enredada de hace algunos mares atrás. Y en eso estaba cuando me encontré en mitad del Golfo de Aqaba, flotando en una choza de palma donde hacía unas horas dormía extenuado en las playas de Nweiba. Y ahora aquí, en mitad de las aguas, el sol en su cénit, me he puesto a escribir sin saber muy bien cuál será el destino de la choza navegante; si los artilugios de Nasreddin serán lo suficientemente resistentes para mantener la choza a flote hasta que toque tierra, si el misterio resistirá hasta llegar a las montañas de Arabia Saudí, que ya no se ven tan lejos.

martes, 19 de octubre de 2010

La crítica a la psiquiatrización del género vuelve a salir a la calle

23 OCTUBRE 2010

JORNANADA INTERNACIONAL DE LUCHA POR LA DESPATOLOGIZACIÓN DE LAS IDENTIDADES TRANS

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MANIFESTACIÓN

"LAS IDENTIDADES TRANS NO SON UNA ENFERMEDAD"

23 OCTUBRE 2010 / 18 h PLAÇA UNIVERSITAT

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TRANSBLOCK, ATC-ASOCIACIÓN DE TRANSEXUALES DE CATALUÑA, ACT! PLATAFORMA DE ACTIVISTAS SIN VERGÜENZA Y ACTIVSTAS INDEPENDIENTES

RED ESTATAL POR LA DESPATOLOGIZACIÓN DE LAS IDENTIDADES TRANS STP2012

Más información: http://www.stp2012.info/old/ / http://transblock.wordpress.com/

jueves, 12 de agosto de 2010

Para qué sirve saber de ciencias sociales

Aquí comparto un texto que se ha publicado en el periódico mexicano La Joranada, hace algún tiempo y que intenta argumentar por qué se beneficiarían otras áreas de conocimiento de las consideraciones y advertencias que provienen de reflexiones de un sector de las ciencias sociales en torno, precisamente, a la naturaleza y el valor del conocimiento en relación con la vida social. Lo comparto a colación de debates que siguen germinando y que por estos días curiosamente se han asomado de éste y del otro lado del charco.

Seguimos en el laberinto.

viernes, 16 de julio de 2010

Presentación de la Asociación Catalano Mexicana Mil Màscares de Ciencias Sociales

Hola a todxs,
Junto a unxs amigxs hemos empezado a dar forma a la
Asociación Catalano Mexicana Mil Màscares de Ciencias Sociales con el propósito de favorecer los intercambios a nivel académico, artístico y cultural entre Catalunya y México. Para invitaros a conocer el proyecto, os invitamos a la charla Autorreflexiones sobre la diáspora salsera en Barcelona a cargo de Alba Marina González (UB) este domingo 18 en ningún lugar (otra asociación de la que ya nos hemos contagiado en C/Llacuna, 167. L1-clot-. La entrada esta en un callejón justo antes de llegar al parque del Clot; ver: http://bit.ly/9n9iHo) a las 19H.

¿Bailas o Estudias?
.:[Autorreflexiones sobre la diáspora salsera en Barcelona
]:.


A cargo de:
Alba Marina González Smeja
Joven doctoranda en Antropología Social y Cultural de la Universitat de Barcelona.


La salsa es una música que guarda un lugar reservado en la nostalgia y la diáspora latinoamericana local y global. En Barcelona existen diversas escenas salseras que invitan a ser recorridas a través de esta conversación, desde la introspección etnográfica y experimental, o bien desde vivencias inscritas en el cuerpo investigador.

Gracias por vuestra atención y os esperamos a todxs!

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Associació Catalano Mexicana Mil Màscares (AC3M)

milmascares@gmail.com

viernes, 2 de julio de 2010

Narrativas en torno a Trastorno de Identidad Sexual

Hemos publicado, junto con Marisela Montenegro, un artículo en el número más reciente de la revista Prisma Social. El artículo expone un estudio realizado con al metodología de las producciones narrativas y busca dar cuenta de la diversdad de posicionamientos, saberes y movimientos posibles en el debate en torno a las identidades trans y a su (des)patologización.
Aquí el link al número de la revista.

lunes, 31 de mayo de 2010

El género desordenado

Les invitamos a la presentación del libro

El género desordenado
Críticas en torno a la patologización de la transexualidad
Miquel Missé y Gerard Coll-Planas (editores)
Prólogo de Judith Butler

Miércoles 2 de junio a las 20h en l'Espai Francesca Bonnemaison

Calle Sant Pere més Baix 7, de Barcelona.

Este libro trata sobre el colectivo trans: sobre sus realidades, sus luchas, sus conflictos, sus deseos, sus contradicciones. Un colectivo al que se le usurpa la capacidad de nombrarse, al que se le niega la voz.
El punto de partida: la definición de la transexualidad como un trastorno mental y el debate sobre su desclasificación de los manuales internacionales de enfermedades mentales. La patologización trans marca las reglas de juego a las que estas personas tienen que someterse si quieren cambiarse el nombre, hormonarse o modificar su cuerpo quirúrgicamente.
La reflexión sobre las realidades del colectivo trans y la crítica a la patologización se abordan desde diversas perspectivas: las ciencias sociales, la salud mental, el activismo o la propia experiencia. De este modo se hilvanan distintos centros de interés que atraviesan el debate sobre la patologización. El proceso al que se somete a las personas trans nos muestra como el género moldea violentamente nuestros cuerpos y subjetividades, como se reproduce y es subvertido sin cesar, a veces de formas paradójicas y a menudo ambivalentes. Y, en el trasfondo, encontramos la reflexión sobre la responsabilidad: la que nos roban, la que regateamos, la que cedemos, la que exigimos.
Más que ofrecer respuestas y cerrar debates, este libro es una invitación al diálogo y a la reflexión a partir de un conjunto de voces polifónicas que comparten preguntas y abren horizontes.

Per a més informació: http://elgenerodesordenado.wordpress.com/


miércoles, 19 de mayo de 2010

Sostener la alegría

Jema El Fna se llama la plaza a la que abrevan los entreverados caminos de la ciudad de Marrakech. En árabe, significa ‘asamblea de los muertos’ porque antiguamente solían exponerse en esta plaza las cabezas de quienes habían violado algún código civil o divino, para escarmiento y como advertencia. Curiosamente, ahora la plaza brota vida por todos sus poros.
Cuando mengua la ferocidad del sol y el calor afloja un poco su látigo (un pedazo de sombra es un territorio sagrado), la gente se vuelca a la calle y hace de la noche el día. Se vuelca a las calles oblicuas en una danza enrevesada y esquizofrénica. Se mezclan las trayectorias de carruajes, motos, burros, camiones, bicis, transeúntes, gatos, y otros artefactos que se mueven en todas direcciones, a cualquier velocidad, al mismo tiempo, toreándose y bailando sin ningún barómetro, sin ningún semáforo, sin ningún carril. Se vuelcan a las calles y confluyen por cualquier camino en esta plaza, que es una suspensión de partículas brillantes articuladas por un momento. Alguien lo había notado ya, Jema El Fna no es un espacio físico, una parrilla de cemento, es un acontecimiento, un suceso explosivo que se monta cada noche en mitad del desierto. Alguien lo había notado ya. El lenguaje nos confunde: en Marrakech no hay una plaza llamada Jema El Fna, sino que sucede algo llamado Jema El Fna. Lo que hay aquí no es un espacio urbano sino un hecho social, un ‘hecho subversivo’.
De este lado los cuarzos, los inciensos, los tés y las especias, las fragancias y los remedios venidos de todos los rincones del desierto y las montañas. Más allá llegan los domadores de monos, los encantadores de serpientes con sus cobras bailarinas, los adivinos y los curanderos. Por aquí se hace una aglomeración en torno a los cuentacuentos, la gente con boca y ojos abiertos. Por ahí las dibujantes del henna, las naranjas exprimiéndose, los fogones a plena brasa, los tambores y los cantos. Basta con una cajetilla de cigarros media llena para tener un puesto de comerciante en este suelo. Todo sucede en un caos milagrosamente auto-regulado.
Las instituciones más naturales para el mundo occidental se resquebrajan. El valor monetario, por ejemplo. Las cosas en estos mercadillos no tienen un precio determinado, definido de antemano, preexistente a la relación social que se establece entre quien compra y quien vende. El precio sólo emerge a partir de la relación social y a través de ésta, y por eso el precio de algo cambia constantemente. Tiene que ver con la conversación, con el regateo, con los acuerdos, con la cercanía y la solidaridad que se construya o no en la relación comercial, que es ante todo una relación humana… cosa que para nuestros hábitos mercantiles suena a verdadero absurdo.
A sabiendas de que lo que pueda afirmar sobre esta plaza/acontecimiento no es más que una metáfora, un optimismo literario, un tropo, me atrevo a decir que este caos auto-regulado y mutante, esta autopoiesis artística, encarna la alegría de la vida. Es alegre la vida porque se sale del conducto al que le han confinado, como un río que se desborda y abre cauces inesperados. Esta vez no tenemos definición de diccionario para ‘alegría’, no nos referimos a una variable bien definida, sino a un producto colectivo y cambiante, a una experiencia escurridiza. Tampoco tenemos definición para ‘vida’, a no ser aquello que está dejando ser algo para convertirse en otra cosa, que va incesantemente del hecho a la posibilidad, es decir, que escapa continuamente a su propia definición. En esta plaza se sostiene la alegría de la vida que es un salto del renglón hacia el garabato. Alegría necesaria para darle un vuelco a los ahogos del mundo y amamantar la esperanza, si alguna nos queda.

sábado, 24 de abril de 2010

Plancton

¿Te acuerdas cuando hablamos del plancton? Dijiste que eran como pequeñas migas de savia suspendidas en la marea, formando un reino aparte, echadas de los dominios del necton donde habitan los seres que nadan activamente. Quienes le conocen han catalogado al plancton como parte de los productores primarios, a diferencia de nosotros que pertenecemos al lado de los depredadores y los comensales. ¿Por qué? Juega el papel de un ejército de eslabones minúsculos de donde pende todo el peso de la cadena trófica. El plancton alimenta a equinodermos, crustáceos y larvas que, cuando crecen, son la hogaza de peces pequeños que a su vez sustentan a otros peces más grandes como el atún, el pez espada y el tiburón, que son el manjar de peces más gordos, como nosotros. El problema empieza cuando una buena parte del dióxido de carbono producido por el uso de nuestros combustibles decide ir a disolverse a las aguas marinas y aumenta la acidez de las aguas a tal punto que las poblaciones de plancton, diseñadas para habitar un entorno ligeramente alcalino, están ahora en severo riesgo de colapsarse. Si las poblaciones de plancton se vienen abajo, cae con ellas el complejo sistema alimenticio que sostiene la vida en los océanos. Y esto sencillamente porque la pirámide alimenticia oceánica depende mayoritariamente del plancton. Si el plancton muere, la pirámide entera se derrumba. Sin fitoplancton no hay zooplancton y sin éste no hay peces, ni ballenas ni morsas ni gaviotas ni las aproximadamente 1.4 billones de personas en el planeta que dependemos del mar como fuente primaria de proteína animal. Las consecuencias innumerables de esta ruptura podrían seguirse enumerando.
Y entonces uno se pregunta si es posible que hayamos cruzado ya el umbral definitivo, el punto de no retorno, la frontera a partir de la cual no hay marcha atrás, y estemos parados ahora, sin saberlo, al otro lado de la supervivencia. En dicho caso, estaríamos asistiendo como espectadores a la macabra función de nuestro propio crepúsculo, de la caída de aquello que nos hemos montado como el espectáculo de la vida: nuestros asientos asegurados para presenciar el desplome de la savia. Es posible que nos levantemos en mitad de la sala oscura para decidir asistir otro montaje (de hecho hay quienes lo hacen). Pero es probable que permanezcamos sentados, sumergidos en las estrechas butacas que nos han asignado, impávidos a través de toda la absurda trama, esperando el anticipado y previsible desenlace de la obra que nos compramos, de la obra de la vida amenazada y en declive, de la obra de la muerte de la vida… que es también nuestras vidas.

lunes, 22 de marzo de 2010

Artículo en Discurso & Sociedad

Hemos publicado, junto con Lupicinio Íñiguez, un artículo en el nuevo número de la revista Discurso & Sociedad, dirigida por Teun van Dijk. El artículo se titula "La Fabricación del Trastorno de Identidad Sexual: Estrategias discursivas en la patologización de la transexualidad", y consiste en un análisis del discurso de un fragmento del DSM-IV buscando desafiar el estatus naturalizado de la categoría psiquiátrica que sirve para considerar a la transexualidad como patología y diagnosticarla. Y ésta es una invitación a leerlo, comentarlo y difundirlo. Aquí el artículo.

jueves, 18 de marzo de 2010

Devenir Activismos

Ningún Lugar abre un espacio de encuentro para reflexionar y dialogar sobre los activismos que nos han traído hasta aquí, los ausentes y los que están por venir. Por ahí andaremos participando. Este sábado a partir de las 7 de la tarde. Cordialmente invitad*s.

martes, 9 de marzo de 2010

Devenir Trans-Block

Presentación de TRANS-BLOCK
Somos militantes activas del movimiento trans que ha emergido en estos años en nuestra ciudad, Barcelona.
Venimos de las terapias de grupo, de las cicatrices, de las cajas de hormonas, de horas sin dormir con la mirada clavada en el espejo. Venimos de espacios feministas, transmarikabollos, okupados, anticapitalistas, antipsiquiátricos, artísticos y performativos, pero sin duda alguna, somos herederas del colectivo Guerrilla Travolaka.
No estabamos dormidas, estábamos pensando, reflexionando, estudiando la estrategia, fortaleciendo alianzas con otros colectivos, afilando los cuchillos.
Y aquí estamos de nuevo, la resistencia trans. Listas para izar de nuevo las velas y volver a la carga. Seguimos con el sabotaje trans al binomio hombre-mujer, al sistema hetero-normativo.
Os esperamos el próximo viernes!
TRANS BLOCK
Piratas del Género
12 de MarçCSO Can Vies(C/Jocs Florals, 40)Metro L1 i L5 Plaça de Sants
Más información aquí

martes, 2 de marzo de 2010

El siglo de las hiperluces

Nuestro imaginario cotidiano está poblado por los mitos heredados de la Ilustración. En el ‘siglo de las luces’ la voluntad divina fue destituida y en su lugar se instauraron los poderes de la razón. El oscurantismo de la superchería dejó lugar a la nitidez de las causas naturales. Y cuando la ‘diosa Razón’ tomó el trono, expulsó del reino de la Verdad a la asimetría, al defecto, a lo temporal, a la emoción, a la noche.
El modelo de ser humano detrás de esta cosmovisión es el de un sujeto (hombre, por excelencia) con unos poderes racionales que le permiten desenmarañar la urdimbre que es el mundo y dar con la verdad pura. Su mente es vista como una lente transparente por la que se transluce la realidad tal cual es, objetiva y clara, al margen de las contaminaciones de los juicios y valores de los simples mortales. Su tarea consiste en desvelar los misterios de la naturaleza sin dejar huella de sí mismo en el proceso. Por consiguiente, el conocimiento último que se obtiene por este camino tendría que ser trascendental, ahistórico y universal. La promesa era ciertamente luminosa: la dilucidación racional y la observación empírica nos pondrían en la ruta del progreso y nos brindarían las certidumbres necesarias para regir correctamente nuestras vidas y nuestras sociedades. He aquí el imaginario legado a la época moderna, que nutrió el desarrollo de la institución científica (convertida en la nueva ‘guía espiritual’) y también buena parte del sentido común con que nos manejamos en la vida cotidiana. Es un hecho que la ciencia y su otra cara, la tecnología, han sido las grandes protagonistas de nuestro tiempo, ofreciéndonos posibilidades incalculables y llevándonos a lugares inesperados. Tal ha sido su protagonismo que sin duda han determinado mayormente la configuración del mundo que habitamos. Pero los resultados no han sido precisamente los esperados por la vieja promesa ilustrada.
En lugar de avanzar paulatinamente hacia un conocimiento unívoco, hacia la respuesta correcta para entender el mundo y gobernar nuestras vidas, nos hemos despertado en un mundo regido por una incontrolable multiplicidad que no cesa de explotarnos en las narices. A lo largo y ancho de la geografía científica –sociología, psicología, biología, matemáticas, física- se empieza a asumir que todo conocimiento es parcial, histórico, y que es imposible evitar la marca humana en su manufactura. Más aún, se argumenta que la ciencia no sólo describe sino que construye al mundo precisamente porque sus productos no son neutrales y encarnan unas posibilidades y no otras.
En el ámbito social basta con mirar la calle y la vida. Las identidades se han vuelto fluidas. La envoltura se confunde con el contenido. Cada vez más la experiencia virtual se vuelve parte medular de la vida cotidiana, cada vez más nuestras vivencias locales están relacionadas con procesos globales. El movimiento ecologista convive con la cultura del consumo, y el desarrollo del feminismo con la amenaza del holocausto nuclear. En suma, las luces que otrora prometieran caminos de certidumbre y orden, hoy parecen saturar el panorama dando una desconcertante sensación de vértigo. Y esto nos invita a replantearnos la manera en que hacemos divulgación científica. Quizá esta tarea ya no pueda ser vista únicamente como la transmisión limpia de datos científicos indiscutibles para información de no-científicos, “para que el grosso se entere”, sino como un espacio de discusión sobre los vínculos que unen nuestras vidas con las prácticas tecnológicas y científicas: lo que vincula nuestros sueños, nuestras conductas, nuestros cuerpos con aquel mundo. Paradójicamente, este tiempo de hiperluces nos llama a cultivar las controversias científicas más que a suprimirlas, y a situarlas en el ámbito público y social al que pertenecen.

viernes, 5 de febrero de 2010

Tribus y léxicos

El Difractario es una columna de divulgación científica, aunque a veces no parezca. Puede que no parezca, en parte, porque solemos pensar que la divulgación científica trata sobre temas insólitos y alejados de la vida cotidiana, usualmente reservados para un grupo selecto de científicas/os al interior de tales o cuales disciplinas. La lógica de la divulgación científica consiste en ‘bajar’ los temas altamente especializados al terreno de las personas ‘comunes y corrientes’. El divulgador es una especie de ‘traductor’ entre idiomas; el científico y el popular. Pero siempre resulta posible, y más divertido, socavar estas asunciones e intentar emprender la caminata desde otro lugar.
La inercia que me gustaría poner de cabeza es la idea de que el lenguaje científico es esencialmente diferente del lenguaje literario y del popular. La ‘cocina discursiva’ es la misma para los distintos ‘idiomas’, a pesar de que cada bando se empeña en reclamar sus exclusividades. El lenguaje científico no es más ‘veraz’ que los otros dos, en el sentido de que refleje con mayor fidelidad las cosas y, si me apuras mucho, tampoco los otros son necesariamente más metafóricos, prácticos o estéticos. Evidentemente, existen diferencias suficientes para distinguir entre uno y los otros. Pero estas diferencias se deben, en primer lugar, a asuntos de estilo más que de naturaleza: así como el género de la novela tiene ciertos recursos básicos a través de los cuales se desarrolla (los personajes, la construcción de la trama), los artículos científicos tienen también unos recursos específicos, ciertos tipos de personajes y cierta lógica para desarrollar la historia. El filósofo Richard Rorty ya argumentó lúcidamente -para rabia de los científicos puristas- en torno a la ciencia como un género literario más, como cualquier otro, como todos. Pero no sólo desde la filosofía se ha dicho esto, la antropología, la lingüística, los estudios del discurso y el saber popular también se dan cuenta de que, a la hora de la verdad, la cuestión es comunicar – de la manera más efectiva posible, para los fines que la circunstancia requiera-. Por otro lado, sobran estudios que hacen evidente las floridas metáforas del supuesto lenguaje objetivo, la rigidez retórica de mucho del lenguaje literario, y la capacidad normativa y reguladora del lenguaje popular. Queda claro que los distintos ‘idiomas’ difieren en sus léxicos, pero más seguido de lo que pensamos estos léxicos se crean a partir de las contaminaciones mutuas. El habla común adopta términos del lenguaje científico y también nutre sus arcas. Una buena parte de las grandes teorías se han construido utilizando figuras de la literatura, y viceversa (¡Dostoievski, Freud, Darwin!).
La otra diferencia entre estos lenguajes es más bien social. Los distintos ‘idiomas’ son hablados por distintas ‘tribus’ o en diferentes situaciones. Y cada gueto reclama su terruño de estilo retórico como si fuera el más justo, el más bello o el mejor. De hecho, decir que algo suena ‘muy académico’ o ‘muy poético’ puede ser inclusive una desacreditación, dependiendo de quién haya lanzado la piedra y en qué contexto.
A mí me gustaría quedarme en los intersticios, rechazar cualquier pertenencia exclusiva a una de estas tribus y poder transitar entre ellas como un nómada. Hacer borrosas las fronteras que los separan y olvidarme de los manuales del buen estilo. Claro, esta postura tiene la desventaja de que uno siempre termina quedando mal con alguien: con unos por ser muy anecdótico, con otros por sonar muy académico. En cualquier caso, me parece que el truquito de la divulgación científica no debería ser ‘traducir de un idioma a otro’, sino mezclarlos, violar sus fronteras, hacer nuevos. Alguien podrá decir que esto no es ‘divulgación científica’; no me preocupa mucho tal acusación. Finalmente, el término mismo pertenece a los dominios de una tribu, y puede que en parajes nuevos no sea tan útil o necesario. Otros podrán decir que el lenguaje científico siempre tendrá la desventaja de ser bastante críptico, elitista y rígido. Y yo preguntaría: ¿no será que esto sucede porque no nos lo apropiamos desde la cotidianeidad?